Sí tú, ponte una medalla de vez en cuando

29.9.16



La semana pasada aquí, hablaba de la otra cara de la maternidad, esa en la que hay días en que estás saturada y sólo quieres gritar. Que no todo es de color de rosa como muchas veces las redes sociales intentan transmitir.

Pues bien, como todo en la vida, hay que ver las cosas con perspectiva, y como dice Mickey Mouse, si te subes un poco más alto serás capaz de ver las cosas desde otro punto de vista y así encontrar la solución. 
Claro que ser padres tiene cosas buenas, de hecho son más las cosas buenas que tiene que las malas, siempre he dicho y mantengo mi postura al respecto, que pese a los días malos, las rabietas, las noches sin dormir, etc… compensa y con creces y es que, cuando ves a tu pequeña o a tu pequeño dar pequeños avances, pequeños para nosotros que ya somos adultos, pero para ellos son pasos de gigante, te llenas de satisfacción al ver que esos avances en gran parte son gracias a tu labor como padre o madre.



Bien, después de mi día fatídico de la semana pasada, si te perdiste el post, pincha aquí, y de todas las cosas que se me pasaron por la cabeza, de si verdaderamente lo estaba haciendo bien como madre, y todas esas dudas que te surgen en momentos de caos. Decidí que lo mejor para solucionar el día era irnos a merendar a un sitio que me cargara las pilas. 


Nos juntamos los tres en Starbucks y merendamos, entonces de repente, sin estar planeado, todas las dudas que te habían acechado horas y días atrás quedan disipadas cuando ves que tu pequeña da un paso de gigante. En su caso fue limpiar las gotas de nata que habían caído al suelo, lo veréis una tontería, pero os aseguro que si lleváis meses enseñándole a que hay que recoger y limpiar cuando algo se cae al suelo, el día que ves que lo hace, pegas saltos de alegría.
Es esos momentos cuando te das cuenta que sí sirve tu papel de mamá. 
Ana está ahora en fase esponja y cada día hace o dice algo nuevo. La semana pasada vimos tantos avances, como que de repente la oyes contar o la oyes expresarse con frases que días atrás era incapaz de decir. 


Es en eso momentos cuando te das cuenta que cualquier día malo o cualquier rabieta compensa pasarlos, luego tienes una recompensa brutal. 
Porque si tú, mamá o papá, que no se te olvide que si tu pequeño o pequeña es capaz de tirarse por un tobogán, subir unas escaleras sin caerse o comer solo es sólo gracias a tu labor como padre o madre.  


Todo tiene dos caras, y nadie dijo que ser padres fuera fácil, si además tienes la suerte de ser equipo con tu pareja, eso ya es la bomba, porque los días malos serán menos malos y los días buenos serás dobles ;-)
De vez en cuando es bueno ponernos medallas, si nadie te las pone, póntelas tú mismo, date un golpecito en la espalda y recuérdate en voz alta lo bien que lo estás haciendo ;-)



Un beso muy fuerte y feliz jueves :-))
Ana

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